¿Qué es un santo?

Javierito iba de compras con su mamá, se aburría y miró a las ventanas de la catedral desde la calle. Eran vidrieras artísticas, pero desde fuera aparecían desteñidas, borrosas, grises, sin luz, como borrones en los muros de la catedral. No le gustaron, y así se lo dijo a su mamá cuando acabó las compras.

Su mamá le dijo, “Vamos adentro”, y entraron y se santiguaron y se arrodillaron y luego se levantaron y comenzaron a ver la catedral por dentro. “Mira allá arriba. Esa vidriera por la que se filtra la luz del sol. ¿La ves?”

Ya lo creo que la veía. Era la imagen de un santo en vivos colores resaltados por la luz que atravesaba los trozos de cristal desde fuera y los hacía brillar recortando así la figura del santo con todo su perfil y sus detalles. El niño quedó encantado. Su mamá le explicó: “¿Ves? Ese es un santo, y por eso es tan alegre y tan bello.”

En clase de religión en la escuela al día siguiente el maestro hablaba sobre los santos, y en esto preguntó: “¿Qué es un santo?” Javierito levantó la mano y contestó: “Un santo es alguien a través del cual brilla la luz.”